jueves, 12 de marzo de 2015

"Me hizo esta mierd... de regalo" se considerara atenuante en el caso de asesinato.



En Navidad, cumpleaños, santos y celebraciones varias donde existe la tradición de hacer un regalo existen muchos y variados generadores de ira homicida incontrolable: un comentario de tu suegra, un chiste de Eugenio mal explicado por tu cuñado durante años, que le toque la lotería de Navidad a toda la empresa menos a ti (y nadie te guardó un sobrecito como en el anuncio, claro). Pero si hay que destacar una fuente de violencia, sangre y apuñalamientos, “el amigo invisible” se lleva la palma.
El amigo invisible: esa amable, querida y ‘jodidamente mierdosa’ tradición que, siempre, algún graciosillo de la oficina se encarga de organizar. Ya nada más empezar, el estado de estrés del participante es bastante alto. En el mismo momento en que es invitado alsatánico ritual se cierra un cepo en torno a sus genitales: no puede negarse, o será tachado de rancio y aguafiestas, tampoco puede decir que sí y no asistir sin dejar tirado a otro. Una trampa mortal.
A partir de ese momento, el desgraciado entra en una espiral de odio que, de forma completamente lógica, lleva hacia un desenlace fatal. Las bromitas del organizador adicto a los antidepresivos: “no pasarse del presupuesto, no quiero joyas. Jijiji ¿Quién será mi amigo invisible? ¡Qué emoción!”. Las colas en locales especialmente diseñados para apiñar a compradores de baratijas. Esas baratijas que siempre cuestan un poco más que el presupuesto estipulado, etc. Un caldo de cultivo perfecto, dinamita para un estallido asesino.
Todo ideado para que, en el momento en que abras tu regalo de “amigo invisible” (que tú intentaste que fuese algo útil y poco engorroso), ese hijo de mala madre escondido tras el anonimato te endose un Troll de pelo rosa, un cortapuros (cuando no fumas), una colonia con una etiqueta que lee “muestra de promoción, prohibida su venta” o un libro de Paulo Coelho(con este al menos sabes que el regalo es del organizador del Amigo invisible). Una situación que ciertos seres humanos sensibles no pueden soportar. No sin, como mínimo, llevarse a un par de los asistentes por delante.
Así, nuestra justicia, adelantándose a la alarma social, ha tenido piedad de todos nosotros. A partir de ahora, el asesinato múltiple durante la apertura de regalos en un amigo invisible será considerado de menor rango que otros homicidios. “Esta normativa responde a un problema actual de nuestra sociedad” —comenta Federico Alsa, de Jueces por la Democracia— “en 2013 me regalaron pajarita giratoria que entonaba el himno del Athletic y casi no respondo.”
¿Quién dice que la justicia de este país no escucha al pueblo? Así que, ya sabéis, organizadores de amigos invisibles. El próximo año, ¡prohibido regalos miérder! ¿Lo conseguréis? No creo. Así que, por la seguridad de todos, evitad que se regalen armas blancas.

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