Martes, 29 de enero de 2013.
Y llegamos a mi ultimo en Santiago de Compostela... y que quereis que os cuente... Lluvia, mucha lluvia, todo Santiago lleno de lluvia. Tanto la Rianxeira como yo llegamos a nuestros destínos llevando arte de contrabando. Por aquello de que dicen que en Santiago de Compostela la lluvia es arte, y tanto la una como la otra llegamos como pitos al tren. Que por cierto, tanto la una como la otra habiamos comprado billete de ida y vuelta, nos pusimos como pitos para no tener que pagar diferencia... Y al llegar al tren nos cobraron 0,80 € a cada una en concepto "de gastos de gestión" ¡Pues eso debía de estar claramente especificado e indicado en el billete! ¡Yo lo que creo es que el viejo que nos atendió quería dinero para un café o algo, no se...! Bueno, pues eso. La Rianxeira se bajo en Pontevedra (ella dice que por que iban a buscarle alli... ¡Mentira! Era porque habia rumores de que se celebraba en la ciudad gallega la "Convención Internacional Anual de Chulazos tatuados, musculosos y sudorosos" y claro, ella se ofrecio gratuitamente para calmarles el stress a los muchachos... ¡es que la tía no paro desde que llego a Santiago! y bueno, yo contínue hasta Vigo. Y ya desde ya, tanto la una como la otra tenemos muchisimas ganas de volver a Santiago de Compostela. Y aquí se termino esta apasionante crónica, que si bien solo tuvo interés la prímera parte, así, a lo tonto, me sirvio para escribir cuatro post.

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