Un pensamiento escrito la tarde del jueves 21 de marzo de 2013.
Hoy la verdad tendría que ponerme a escribir una entrada informativa, humoristica o simplemente algo que creyera interesante para el blog, pero sinceramente, no me veo con fuerzas si no escribo antes esto. Ya llevaba hace un tiempo escribiendo una especie de diarío tipo "La crónica de un sufrimiento", y como dije un día, le di en llamar "Pensamientos Maruxiñianos (Mis "florecillas de San Francisco de Asís" a nivel particular) Y algune vez pense en la opción de subir alguno al blog, pero nunca considere que tuviese, digamos, un interés para alguién. Y hoy me puse a pensar y me escuche decir... "Vale... ¿Para que escribo esto? Puede que me parezcan gilipolleces, si. Pero estos pensamientos son mi alma desnuda, y aunque a mi me parecen gilipolleces, la manera de enfrentarme a la vida o a las situaciones, que tal vez a mi no me produzcan ningún efecto, en otra persona, con otros sentimientos, otros deseos, otros sueños y otros anhelos, tal vez estas escritura puedan llegar incluso a salvar la vida de esa persona. La mente humana es así. Es un maravilloso ordenador con un peligroso disco duro lleno de virus y programas letales, y nunca se sabe que aplicaciones estan instaladas y cuales van a actualizarse o desactualizarse. ¿Qué pasaria si tuvieramos la cualidad de la protagonista de "True Blood"? Me refiero a la maravillosa, o tal vez horrible, cualidad de poder oir los pensamientos de los demás a gritos. Tal vez fuera como si empezaramos a bajarnos programas sin pararnos a pensar en que nos bajabamos. Llegaría un momento en que el sistema quedaría colapsado, pero es que a veces sería tan útil esta cualidad. A veces. tal vez lo mejor ignorar lo que aunque no tenga sonido, llevamos tiempo oyendo a gritos.

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